Diario de una naturalista

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En estos días de primavera estoy viniendo a trabajar al Jardín Botánico en bicicleta y me resulta un buen momento para reflexionar sobre que va a ser lo siguiente que voy a escribir.

Estaba pensando como el sueño de toda mi vida fue ser bióloga, y como finalmente por cuestiones académicas termine estudiando geografía ambiental, lo que es bastante cercano pero no exactamente igual. Pero en realidad, más importante que cualquier título universitario, creo que mi verdadero sueño fue poder ser considerada una naturalista.

Y esa fue mi reflexión de hoy, soy una naturalista?
Mucha gente se confunde, cuando digo que mi trabajo es de naturalista, piensan que soy naturista, que me paseo desnuda por las playas…no, no es eso! Ser naturalista es dedicarse a la naturaleza, conocer un poco de todo, haber pasado horas en el campo, en la montaña, en el mar.

Y eso siempre he hecho…a pesar de vivir siempre en una ciudad, ya sea Córdoba o Montreal, nunca he perdido una oportunidad de pasar tiempo en el campo, ya sean salidas de un día o viajes de meses.
Tengo fama de estar siempre lista para un viajecito, mis amigos empiezan la frase: vamos a….y yo ya conteste que sí!

Ser naturalista para mi es conocer un poco de todo, poder identificar animales, platas, ya sea en la naturaleza o en fotos y poder responder a las preguntas de los visitantes de todos los lugares en los que he trabajado de guía. Y para eso hay que estar también muy al día con todo lo que pasa en el mundo y la actualidad ambiental del planeta.

Desde el 2005 trabajo en Montreal como guía ambiental, un trabajo muy adecuado para mí que me ha permitido aprender sobre muchísimos temas y conocer mucha gente. Como soy bastante inquieta he cambiado de lugar físico varias veces, sin perder el hilo conductor que siempre ha sido la educación ambiental.

Empecé en la Tohu y el complejo ambiental de Saint Michel, explicando el proceso de reciclado de las materias y la gestión de desechos, además de la arquitectura ambiental y la transformación de un basural en parque. Todo esto es francés e inglés, cuando apenas empezaba a sentirme cómoda hablando estas lenguas.

Cuando ya era casi una experta en estos temas en el 2007 quise buscar un cambio y tuve la suerte de empezar a trabajar para el Grupo de investigación y educación sobre los mamíferos marinos de un pueblo de Quebec que se llama Tadoussac. Este lugar es uno de los mejores en el mundo para ver las ballenas. Fui guía todo el verano de ese año, uno de los más lindos que he pasado.

A las tardes, después del trabajo seguía leyendo sobre las ballenas sentada en las rocas en la costa del rio San Lorenzo, mientras miraba las belugas y las ballenas de Minke que se acercaban.

A medida que la temporada pasaba y los otros naturalistas volvían a la ciudad, yo era requerida también como guía en los barcos que iban a observar las ballenas, así que estaba todos los días viéndolas, incluyendo las ballenas jorobadas y los rorcuales comunes que veía desde el barco.
Luego de esa experiencia, en el 2008, empecé a trabajar en mi lugar actual, los Museos de la naturaleza, ahora llamados Espacios por la vida: el Biodome, el Jardín Botánico y el Insectario, todos cerca de mi casa en Montreal.

Aquí seguí aprendiendo muchísimo, y seguí mejorando mis capacidades de guía científica. Este trabajo en cierto sentido era el que me estaba destinado, ya que desde chica y siendo yo visitante de museos y zoos me dedicaba a explicar a la gente lo que estaban viendo, recuerdo a mi amiga Carina diciéndome en el año 92 que tendría que trabajar de guía!

Y de hecho que la primera vez en mi vida que me pagaron por un trabajo fue siendo guía del Parque Dique de la Quebrada en Córdoba.
Ser naturalista es también estar lista para trabajar en el terreno, ya sea ayudando a investigadores, o cuidando seres vivos de todas las especies. Y eso sí que he hecho no solo en donde he vivido sino también en muchos de los países que he visitado.

Seguramente esas experiencias serán parte de estas historias.

Soy una naturalista? No sé si puedo merecer este título que han tenido personas que admiro tanto: escritores, viajeros, investigadores, conservacionistas, pero lo que si se es que cada día y de todas las formas posibles trabajo para merecer este nombre.

Autor: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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