Los cangrejos de herradura | Clanimal

Los cangrejos de herradura

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Recuerdo muchas siestas de mi infancia pasadas mirando el programa “Crease o no” en la televisión, aprendiendo sobre animales increíbles y culturas lejanas. Lo que no me hubiera imaginado en esos momentos es que había cosas que iba a ver con mis propios ojos algún día.

Como por ejemplo la vez que presencié una ceremonia religiosa de la comunidad india en las cavernas cercanas a  Kuala Lumpur en Malasia, en donde hombres transportaban estatuas de sus dioses en plataformas en la espalda, pero con ganchos que venían de esta estructura y que atravesaban su piel, como una forma de ofrecer sacrificios.

Otro fenómeno natural exótico para mí en aquellos tiempos era la migración de los cangrejos cacerola o de herradura. Recuerdo en el programa que mostraban a la especie japonesa, ya que en su caparazón se veía la imagen de la cara de un samurai, crease o no!

De hecho que estos animales no son verdaderos cangrejos, sino un animal prehistórico, que apareció hace más de 450 millones de años y que están más emparentados a las arañas y escorpiones que a los crustáceos.

Además, en ciertas épocas del año salen de las profundidades del mar para depositar miles de huevos en la playa. Estos huevos son consumidos por aves playeras que vienen también de a miles a aprovechar este regalo del mar. En resumen, un animal increíble al que tenía muchas ganas de ver personalmente.

De las cuatro especies que todavía existen en este grupo, la que tengo más cerca de Montreal, es el cangrejo de herradura del Atlántico, las otras tres están en Asia.

En mayo del 2008 empecé a trabajar en el Biodome de Montreal, un zoo-museo en el que quería trabajar desde hacía años, al fin me habían aceptado! Y ese era el mejor mes para ver los cangrejos en el área de Delaware en los Estados Unidos.

A las pocas semanas de comenzar mi nuevo trabajo utilicé mis días libres para viajar a esta área y encontrar estas criaturas. Las noches de luna llena de mayo eran el mejor momento del año para verlos, es el momento que ellos eligen para poner los huevos en la playa.

Por meses venia estudiando la especie y contactando los grupos conservacionistas que se ocupaban de hacer los censos de población de los cangrejos. En un tiempo fueron capturados indiscriminadamente para ser usados como cebo de pesca o en laboratorios, ya que su sangre tiene una propiedad anticoagulante. Ahora la captura está más reglamentada y se espera que la especie siga aumentando sus números.

Finalmente contacté una señora que hacia los censos nocturnos y que me invitaba a su casa por una noche para poder ir a verlos. El viaje que hice de noche fue de unas 10 horas hasta Dover, la capital de Delaware, en donde llegué luego de haberles explicado a los agentes de la inmigración estadounidenses que iba a participar en el censo de los cangrejos herradura, lo que les pareció bastante extraño, muy probablemente era la primera persona que cruzaba la frontera con un objetivo tan especial…

Allí tuve todo el día para visitar los museos y usar la biblioteca pública como baño y lugar de descanso, ya que la señora solo podía pasarme a buscar a la nochecita, antes del censo.

La esperé bajo la lluvia en el lugar indicado, cruzando los dedos para que llegara, ya que sino, no hubiera sabido que hacer, pero por suerte llego a la hora indicada con otros dos voluntarios. De allí fuimos a la playa e hicimos el censo con un gran total de un cangrejo. Me fui a dormir a su casa muy desilusionada, ya que me esperaba ver los miles de animales como en las fotos que había visto!

A la mañana siguiente muy temprano fuimos a visitar un parque en donde se podían ver y además estaban presentes las aves playeras comiendo sus huevos. Estaban allí, pero muy lejos, había que verlos con un telescopio, pero era mejor que nada.

La señora estaba impresionada con mi determinación y mis ganas de participar en el censo a pesar de venir de tan lejos, así que decidió llevarme a otra playa más alejada en un pueblito. Mi última oportunidad, ya que mi autobús salía en algunas horas de vuelta hacia Montreal, y aunque no nos diera tiempo para comer, preferí seguir intentando encontrarlos.

Y allí estaban, de a miles, en la línea de mareas, todos para nosotras solas, ya que no había nadie en la playa. Estos animales algunas veces se dan vuelta por las olas y si otra ola no los vuelve a dar vuelta mueren en la playa.

Por este motivo hay campañas de grupos conservacionistas para que la gente que camina por la playa los ayude a darse vuelta. Y a eso me dediqué esa última hora en Delaware, a observar las aves, los cangrejos y a dar vuelta los que no podían hacerlo solos.

Con gusto me hubiera quedado allí haciendo esta tarea pero tenía que volver a Montreal para continuar mi nuevo trabajo en el Biodome. Por suerte me di cuenta que terminé viendo los cangrejos en dos de las mejores playas de Delaware, en la mejor época del año. Aunque se hicieron difíciles la primera noche, lo logré!

Hasta encontré dos con etiquetas para el estudio de población a largo plazo que se hace desde hace tiempo.

Pude enviar estas informaciones ya en Montreal y participar de esta forma en el estudio. Como resultado de esta experiencia participé en un documental sobre el fenómeno cangrejos-aves playeras como consultante, y di una conferencia para el Club de Mineralogía y Paleontología de Montreal, así que terminé siendo una mini-especialista en el tema!

Pero lo más importante es que cumplí un sueño a pesar de lo difícil que fue organizar el viaje y encontrarlos! Crease o no!

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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