Mi trabajo como guía ambiental

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Desde el año 2005, trabajo como guía ambiental en varias instituciones, la Tohu, el GREMM, Nova Envirocom, el Biodome y el Jardín Botánico, todas en la provincia de Québec, Canada, donde vivo desde el año 1999.

Por supuesto que he acumulado muchísimas anécdotas con el público, la gran mayoría muy buenas. Algunas cosas son muy graciosas, como la cara de la gente cuando me escuchan hablar e intentan adivinar de dónde vengo por mi acento.

Por lo general una de las primeras preguntas que recibo cuando termino de explicar mis temas es de donde soy: rumana? griega? húngara? casi nunca aciertan de una primera vez…soy argentina, con tres abuelos italianos. Otra pregunta que me hace reír es si mi pelo es natural, si, son mis rulos y mi color, gracias…Una vez superada esta primera curiosidad ya podemos hablar de las ballenas, el reciclado, las plantas. Hoy quisiera contarles mis mejores y peores experiencias como guía ambiental.

Mi mejor conferencia fue la que di en la Facultad de Biología de Córdoba sobre las ballenas del río San Lorenzo en Québec. Fue en el 2007, yo terminaba mi contrato en el GREMM (Grupo de investigación y educación sobre los mamíferos marinos) en Tadoussac, donde trabajé en tres lugares como guía sobre las ballenas: el centre de interpretación del GREMM, un sitio de Parques Canadá llamado Punta Negra y los Cruceros AML que iban al estuario a ver las ballenas y focas.

Cuando terminó el verano, viajé a Córdoba por dos meses, antes de tener que empezar a buscar un nuevo trabajo. Luego de haber pasado cuatro meses hablando de estos temas me sentía casi una especialista. Organicé una conferencia con el Centro de Estudiantes de Biología y di la charla de unas dos horas a un anfiteatro lleno de estudiantes principalmente del primer año, ya que era el principio del año y eran los únicos presentes.

También estaba mi mamá, y algunos amigos en primera fila. La sala era la misma en la que tuve mis primeros cursos de biología cuando empecé en el 1993. Me traía muchos recuerdos estar allí pero esta vez como conferenciante. El tema es fascinante, y me encantó poder compartirlo con ellos. Me trajo miles de recuerdos también, de todas las charlas a las que yo iba en otras épocas, como admiraba a los especialistas y como me proyectaba al futuro e imaginaba mi carrera.

Hubo muchas preguntas al final, y vi el interés y curiosidad en los ojos de los estudiantes, todo un regalo. Un recuerdo menos grato fue el primer taller que di para la compañía Nova Envirocom sobre cómo hacer compost en el 2008. Esta compañía vende contenedores de plástico reciclado, en los que se pueden poner los desechos orgánicos que se transforman en una tierra de muy buena calidad para el jardín, llamada compost.

Hice esta charla con una amiga ingeniera química, en una municipalidad de Quebec para una sala con unas 200 personas. El problema es que la hicimos muy técnica, hablamos de los procesos químicos que ocurrían, las temperaturas y los diferentes tipos de bacterias que iban a trabajar para descomponer los desechos.

A la gente solo le interesaba saber cómo hacerlo, que poner, como mantenerlo y cómo usarlo. Y con mi amiga no nos habíamos puesto muy bien de acuerdo, así que dábamos respuestas contradictorias, lo que enojaba a nuestro público. Al final del taller, mucha gente se fue frustrada y por supuesto que no tuvimos ningún aplauso. Nos sentimos muy mal, pero corregimos la presentación, estudiamos mucho más y nos pusimos de acuerdo en cómo responder las preguntas más comunes.

A pesar de esa experiencia la compañía sigue llamándonos para dar estos talleres en primavera y otoño y por varias municipalidades de la zona. La última que di este año fue todo un éxito, tuve aplausos y felicitaciones de los organizadores, que alivio! Además hace tres años que hago compost en mi edificio, así que ahora ya cuento con la experiencia práctica que me faltaba al principio.

Otra terrible experiencia fue una salida a ver ballenas en el barco en Tadoussac, con unas 300 personas mayores, en medio de una tormenta. Yo era la guía que debía explicar las bases de la observación de los mamíferos marinos, del ambiente físico en el que estábamos, encontrar las ballenas, identificarlas y mostrar material. Por lo general todo salía bien, y veíamos muchas especies interesantes.

Lamentablemente la política de la compañía es de nunca cancelar los viajes, ni en las peores condiciones meteorológicas, y ese día en particular el clima era de pesadilla: lluvia, viento, frío.

Salimos igual, pero por supuesto no vimos nada, la gente empezó a sentirse mal por los movimientos violentos del barco, incluyéndome a mí. Yo me había puesto un traje mustang rojo, que son los que usan los exploradores de la Antártica, tan frío estaba! Tenía mi micrófono e intentaba explicar que las ballenas son mamíferos y no peces, y las especies que íbamos a ver teóricamente…

Pero yo también me sentía mal, así que estaba sentada bajo la lluvia, y medio congelada en el tercer piso del barco, del lado de afuera de la timoneria. Cuando intentaba entrar a la cabina el capitán me gritaba ya que estaba de muy mal humor de tener que guiar el barco en esas condiciones. Tampoco podía bajar a los dos primeros pisos porque había gente vomitando y preguntándome si íbamos a volver a tierra firme…

Me quedé en ese banco, tratando de explicar algo con mi micrófono, sintiéndome mojada, congelada y miserable. Finalmente la peor excursión de la historia de Tadoussac terminó, la gente bajo del barco rápido y enojada y yo fui a tomar un baño caliente en mi casa y a tratar de recuperarme de mi propio malestar.

Por suerte y para compensar, unas semanas después hubo un grupo de banqueros españoles que vino a visitar la zona, querían una actividad especial y pidieron una guía en español, y como yo era la única me hicieron volver a Tadoussac desde Montreal. Era un día un poco lluvioso, pero sin tormenta por lo que salimos igual y pudimos ver ballenas.

El crucero incluía un almuerzo de mariscos con langostas, camarones y unos postres muy buenos. Yo expliqué todo, respondí a las preguntas y fui invitada al almuerzo. No sentí que trabajé mucho, pero me pagaron el viaje, la residencia, la comida y mi sueldo, todo por una salido con el grupo VIP! Al fin una ventaja de ser la única guía que hablaba español y no tener nadie mirándome raro por mi acento!

Tantos recuerdos, tanta gente con la que he hablado, a veces alguien me reconoce: no eras vos la que le explicó a mí grupo como manipular insectos palo de Australia? Si, muy probablemente era yo…lo más extraño el tema, lo más probable que haya sido yo.

Y este verano me estoy dedicando a explicar cómo se hacen las mosaiculturas gigantes en el Jardín Botánico e invitando a la gente a contribuir a la obra colectiva que hacemos al final del recorrido, porque nunca hay mejor que hacer las cosas con las propias manos para bien entender. Tengo la suerte de poder ayudar a aprender sobre la naturaleza ya que conocer hace querer proteger y sentirse parte no solo de los problemas ambientales que tanto escuchamos sino también de la solución.

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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