Están cocinando galletitas?

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Cuando era estudiante de biología en Córdoba pase por algunas etapas que pueden parecerles medio extrañas…

Una de ellas fue hacer estudios y colección de excrementos de animales, aunque no lo crean se puede aprender mucho sobre animales que son difíciles de ver gracias a los rastros que dejan. Por ejemplo se puede saber que comen, por donde están y más.

En un viaje al parque Nacional Sierra de las Quijadas en San Luis, con la facultad, recuerdo que no vimos muchos mamíferos, pero si pudimos darnos una idea de su presencia gracias a…sus cacas.

Como es un ambiente muy seco, pude guardarlos por años en una caja en mi biblioteca con el titulo <excrementos> para la gran sorpresa de mis amigos que venia a visitarme y pedían aclaraciones sobre los contenidos de la caja!

Otra colección impresionante fue la de egagrópilas o bolas regurgitadas de las lechuzas. Ya se que suena mal, pero en realidad son bolitas secas compuestas de los materiales que no pueden digerir: huesos, plumas, pelos, alas de insectos.

Siempre me hacia muy feliz encontrarlas en el campo y pasaba horas desarmándolas y tratando de identificar las especies de roedores que habían comido gracias a la forma de los dientes. Hay gustos para todo deberán estar pensando, me equivoco?

Otra etapa fue la de hacer cursos de taxidermia (como embalsamar animales) lo que despertó mi curiosidad por ver el interior de animales muertos encontrados en distintas circunstancias para aprender sobre su anatomía.

Una vez nos regalaron un caimán joven muerto congelado del criadero en la Granja La Esmeralda, al que transportamos desde Santa Fe, suplicando que no se derritiera demasiado y que nadie viera la punta de la cola.

Otra vez con un compañero queríamos ver el contenido estomacal de varias cotorras  verdes que habíamos obtenido ya muertas y que yo había guardado en el congelador de mi casa.

Estaban en una bolsa bien cerrada y ya había respondido varias veces a mi mama que mejor no preguntara que había, que seguramente prefería no saber el contenido de la bolsa al lado de sus bifes y hielos.

Mi amigo vino a mi casa para hacer la experiencia, así que como no las habíamos descongelado antes y no teníamos tanto tiempo decidimos ponerlas en el horno.

Ya ablandadas, las abrimos, vimos el interior y comprobamos que habían comido semillas. Cuando ya habíamos terminado y todo estaba limpio, llego mi mamá del trabajo y nos dijo: que bien, están haciendo galletitas!

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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