La Biodiversidad también se come!

Home / Humans / La Biodiversidad también se come!
Siendo tan curiosa como soy, por supuesto que desde que llegué a Montreal en el 99 uno de mis objetivos fue probar todas las comidas nuevas que encontrara. Siempre me interesó la relación del hombre con la naturaleza desde todos los puntos de vista, incluyendo la agricultura y ganadería.

Me gusta descubrir las formas alternativas o poco comunes de criar animales y cultivar plantas como así también las especies utilizadas en estos proyectos.

En la provincia de Québec visité granjas de avestruces y bisontes y proyectos de acuacultura con salmones en donde se pueden ver los ciclos completos de crianza y al final probar sus productos.

En Argentina ya había visitado granjas de coipos, iguanas, caimanes, llamas, vicuñas y chinchillas. En los viajes visité granjas de cocodrilos en Australia, de avestruces en África del Sur, de tortugas marinas en Bali y México, de ostras en Namibia, etc.

No siempre el objetivo de estas granjas es comer los animales, a veces es liberarlos en la naturaleza, como el caso de los caimanes en Santa Fe, Argentina y las tortugas marinas: esto se hace con un sistema de rancheo que consiste en colectar los huevos, criarlos los bebés en cautiverio y luego liberar los jóvenes una vez que sus posibilidades de sobrevivir son más grandes.

Otros objetivos son usar la piel (Chinchillas y nutrias) o la fibra (llamas y vicuñas) y a veces es la mezcla de varios usos: piel y carne, etc. También visité y hasta fui voluntaria en muchas granjas orgánicas, campos de lavanda, de pequeños frutos y más.

A pesar de considerarme vegetariana desde los 26 años, y no siendo muy estricta, hago excepciones para probar productos novedosos aunque sean con carne. Para mi gusto en un mundo ideal las personas no comerían animales, pero estamos muy lejos de eso, y lo que me parece positivo es la relación milenaria del hombre con los animales domésticos: si nadie los criara, muchas razas se perderían para siempre.

Pero volviendo al tema de mi llegada a Montreal, hubo veces que probé cosas tan raras que casi me enfermé! Aquí hay gente de todo el mundo y se encuentran restaurantes y mercados de todos los países.

Tenemos un Barrio Chino en donde se encuentran desde tortugas de río congeladas hasta peces, hongos y objetos no identificados secos en grandes baldes y con el nombre solo en chino. Aclaro que lo de la tortuga no me pareció muy legal y denuncié el negocio al Ministerio de la fauna.

Perdón… me sigo yendo del tema! Mi papá me contó a mi llegada que en un negocio vietnamita cerca de nuestra casa vendían huevos envueltos en ceniza y conservados por años. Los llamaban huevos centenarios y en cierta forma me desafío a probarlos.

Compramos unos cuantos y yo abrí uno y lo comí. Parecía gelatina y olía a huevo podrido. Y si, me sentí mal con nauseas todo el resto del día…pero lo probé. Unas semanas más tarde, hablando con una compañera en el curso de francés, me enteré que en realidad se cocinan en una sopa, no se comen crudos! Ella heredó los huevos que me quedaban para su gran placer.

Recuerdo la primera vez que me invitaron a comer sushi, yo no sabia como usar los palitos chinos, mis amigos me mostraron, pero creo que terminé comiendo con la mano, y cuando volví a mi casa le pedí a mi papá que me enseñara y practiqué hasta que me convertí en una experta!

Una tarde, al poco tiempo de llegar a Montreal, participé en un evento anual que se hacia en el Insectario que consistía en probar insectos cocinados por un chef. Esa fue mi primera vez probando insectos y alacranes. Comí hormigas y sentí sus patas y antenas haciéndome cosquillas en la lengua, larvas de escarabajo y más.

Ya en México comí chapulines, que son grillos fritos con especias, el primero me dio un poco de impresión, luego ya los comía como si fueran papas fritas. En realidad se pareces, son muy crujientes!

He comido en restaurantes de todos los países que he encontrado en Montreal: Etiopia, Corea, Vietnam, Tailandia, India, Jamaica, Brasil, Perú, Polonia, China, El Salvador, Haití, Mongolia…todo me ha gustado…no soy muy difícil.

Y he comido en todos los mercados y puestos callejeros en los países que he visitado, lo que los doctores siempre recomiendan de no hacer! Una sola vez he estado muy enferma y fue en Tailandia después de haber comido ostras crudas, y unos cuantos platos de mariscos diferentes.

De todas formas, no me detuvo en el viaje, más que nada estaba enferma en las noches y seguía los safaris y viajes durante el día!

Siempre compro productos diferentes, sobre todo tés y especias. La mayoría de las veces son buenas experiencias y cuando son cosas verdaderamente raras busco en el Internet como cocinarlas.

Algunas veces la experiencia no es tan buena, como el té de absinthe (ajenjo) que fue la cosa más amarga que probé en mi vida, o los fideos al huevo vietnamita que parecían hechos con los huevos podridos que les mencioné!

Una experiencia inolvidable fue en las cataratas de Victoria en Zimbabwe, en donde fuimos a un restaurante en donde se podían probar platos típicos africanos y carnes de animales salvajes: Allí probé gusanos de los árboles de Mopane, que son larvas de mariposa y carnes de facoceros, antílopes, pintadas de guinea y cocodrilo.

En ese mismo lugar se podía bailar danzas africanas, tocar instrumentos y hacerse leer la suerte por un adivino que nos predecía a todos el mismo futuro.

En Australia probé pedacitos de canguro y emú secados al sol y en Tadoussac, Québec probé un pedacito de foca que tenía gusto a hígado.

Me encanta tener la oportunidad de poder probar tantas cosas y me hace recordar cuan afortunados somos los seres humanos de vivir en un planeta con tanta biodiversidad, tantas especies diferentes que hasta podemos darnos el gusto de tener una dieta tan variada!

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

Leave a Comment

POST COMMENT Back to Top

Recent Posts
Contact Us

Send us an email and we'll get back to you as soon as possible. Thanks!