Trabajos de un día

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Hasta que empecé mi carrera como guía ambiental en la Tohu en el 2005, no tuve un trabajo fijo en Montreal. Fueron años de estudiar francés e inglés, de terminar la universidad, de viajar…pero también fueron años de búsqueda de empleo y muchas veces fue un poco frustrante.

En esos años tuve varios trabajos que solo duraron un día, ya sea porque era solo un contrato o porque el trabajo era tan malo que no podía pensar en volver al día siguiente.

La primera vez que gané plata en Montreal, fue traduciendo un documento del francés al español de una compañera justamente en los cursos de francés.

Le tuve que mentir y decirle que mi papá que es traductor y redactor lo iba a traducir. Yo entendía mucho más que ella, a pesar que habíamos empezado juntas. Y si fue cierto que mi papa me ayudó a corregirlo.

Luego fui a recoger manzanas a un campo en las afueras de Montreal. Pagaban por cantidad de fruta recogida, así que no gané mucho ya que no contaba con experiencia. Las manzanas me golpeaban la cabeza y los dedos del pie cuando caían, y había que levantarse tan temprano para llegar al lugar en donde nos esperaba un minibús para llevarnos que no valía realmente la pena.

Lo mismo pasó con la vez que fui a recoger frutillas, solo que era mucho peor: recogí menos, había que trabajar agachado, me pagaron casi nada y el jefe me gritaba porque yo no había visto unas frutillas en la planta y no las había recogido. La mayoría de los trabajadores venían de México y Guatemala a trabajar por el verano y ya tenían mucha práctica. Por supuesto no volví.

Tres veces trabajé en fábricas, en dos lugares empacando folletos, y en otro rellenando bolsos de papel y poniéndolos en bolsas, para que estuvieran listos para ser vendidos.

Un fin de semana fui a entregar videos casa por casa en el pueblo de Shawinigan. Eran videos sobre los derechos del animal y había que dejarlos en los buzones.

Otra vez fui a empacar plantas acuáticas, también en las afueras de Montreal. Se las envolvía en una especie de lana de vidrio que me dio un poco de alergia y me causó mini cortes en las manos.

La SPCA (Sociedad protectora de animales) me contrató una vez para que fuera guardiana y cuidadora de noche. Yo acababa de terminar la universidad y me habían explicado que debía vigilar el edificio y los animales, responder las llamadas de noche, y hacer un poco de limpieza. El problema fue que en realidad, el trabajo era limpiar todo el edificio, incluyendo las oficinas, baños, jaulas.

Y además la chica que me dio el entrenamiento esa noche me contó que habían entrado a robar algunas veces y me sugirió que como iba a estar sola la mayoría de las noches, me eligiera uno de los perros mas grandes y lo tuviera conmigo para que fuera mi guardián. Por supuesto que a la mañana siguiente le dejé una carta al que me había contratado diciendo que el trabajo no era lo que esperaba.

Gracias a mi amiga Graciela, la primera amiga que me hice en Montreal, que me dio los contactos con una agencia, trabajé dos veces como extra de cine. Eso fue muy divertido. La primera vez teníamos que actuar como prisioneras en una cárcel de mujeres.

Nos vistieron con overoles anaranjados de presas y debíamos pasearnos por el patio de la cárcel cuando el director nos indicaba. Fue mi único día de mi vida pasado en la cárcel! Era una serie de televisión basada en hechos reales sobre una mujer que les enseñaba a las prisioneras a entrenar perros.

La otra vez éramos fan de un grupo de rock y debíamos gritar cuando la banda aparecía en el escenario de un teatro. Nunca logré ver ninguna de las dos, y no recuerdo los nombres. Tal vez eran programas para la televisión.

Una vez y gracias a mi amiga del Biodome Sophie, trabajé en una peluquería para perros y gatos. La dueña me enseño como lavarlos y secarlos, y como manipularlos mientras ella les hacia los cortes de pelo. No me quedé en el trabajo porque me salió otro contrato mejor pagado como guía en la Tohu. Como ya conocía bien el trabajo, sucedió varias veces que me llamaban para reemplazar a los guías o para enseñarles como hacer las visitas a los guías nuevos.

Por suerte y después de mucho mandar curriculums, de pasar muchas entrevistas y de desesperarme bastante, una mañana de diciembre en el 2005, me llamaron por teléfono para decirme que me aceptaban como guía ambiental en la Tohu, y así empezó mi carrera en educación ambiental.

Un trabajo que me permitió aprender mucho, conocer gente, hacerme amigos, viajar, trabajar en lugares muy interesantes. Ahora tengo el futuro por delante, seguiré siendo guía, y también buscando nuevos desafíos, porque es parte de mi personalidad estar en la búsqueda constante.

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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