Viajes…

Home / Humans / Viajes…
Mi primer viaje oficial de naturalista fue en el primer año de  biología en el 93. Fuimos a un viaje de dos semanas organizado por el Centro de estudiantes a Puerto Madryn. El aire fresco del sur sumado a la cantidad de animales que vi por primera vez hicieron de ese viaje una experiencia inolvidable.

Vimos pingüinos de Magallanes, elefantes marinos, lobos marinos, guanacos, albatros, y por supuesto las ballenas francas del sur, que se acercaron al barco y saltaron afuera del agua dando su increíble espectáculo. Además mi compañera de viaje, Cecilia, compartía mi entusiasmo y no perdíamos minuto extra en seguir caminando por la playa o por otros parques y museos siempre observando lo que encontrábamos, ya fueran aves, caracoles o esqueletos de lobos marinos.

Una tan buena primera experiencia me abrió las puertas al mundo de los viajes y a la maravilla de descubrir lugares y su naturaleza. Y eso seguí haciendo por los últimos 20 años.

Pero no siempre tenemos las virtudes que más necesitamos, a veces es bien al contrario, tenemos los defectos que menos queremos. Yo carezco completamente de sentido de la orientación y sufro de mal del transporte, dos problemas no muy útiles si uno quiere viajar por el mundo! De todas formas nunca dejé que esto me detuviera. A pesar de mis limitaciones me las arreglo de formas alternativas.

Con respecto a la orientación (es tan mala que me gane el apodo de Helena Brújula) viajo con mapas, con anotaciones de los caminos a seguir y pido indicaciones todo el tiempo. Mi record fue un día pasado en la ciudad de México, en que calculo haber pedido direcciones unas 50 veces! Y no me detienen los idiomas, incluso en Japón, decía “sumimasen” que quiere decir “disculpe” y señalaba en el mapa a donde quería ir.

Hubo algunas señoras tan amables que dándose cuenta que no hablaba el idioma y que estaba perdida, me agarraban del brazo, me llevaban al templo que quería visitar y hasta me daban monedas para que hiciera una ofrenda. Algunas veces estuve verdaderamente perdida, pero nunca demoraba mucho en encontrar a quien preguntar o en ver algo que me mostrara el camino.

Y con respecto al mal de transportes, qué hacer? Aguantar, aunque en algunos barcos y autobuses me he sentido tan mal que pensé que era el final de mi historia, pero no lo fue…sobreviví y seguí viajando. Y por suerte no me pasa siempre.

Lo positivo de los viajes siempre supera todo lo difícil que pueda pasar. Llegar a un lugar e imaginarme en donde estoy en el mapa del mundo me encanta. A veces es verdaderamente lejos de mi Argentina natal!

Y ni que hablar de toda la gente increíble que conozco, los animales salvajes que logro ver en su ambiente natural, después de haber pasado una vida viéndolos en zoos o leyendo sobre ellos, los paisajes diversos y más que nada, el sentimiento de libertad y aventura que amo tanto.

Por eso no tengo miedo de lo que me pueda esperar y no hesito a meterme en situaciones extrañas con la esperanza de ver algo único. Ya llevo 20 años viajando en todas las oportunidades que tengo y de todas las formas posibles: de la forma más tradicional, en avión, autobús y barco pero también montando caballos, elefantes, camellos, bicicletas y motos.

En otras ocasiones haciendo dedo y viajando en autos pero también en ambulancias, tractores, camiones de mudanza, autos de la policía, camiones transportando animales, baúles de auto, contenedores cerrados, etc. Y por supuesto caminando tanto…Todos los medios de transporte son válidos!

No sé cuántos años más pueda seguir viajando así, tal vez ya a los ochenta decida hacer cruceros y tours organizados. Lo seguro es que mientras tenga vida y salud, no pienso parar.

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

Leave a Comment

POST COMMENT Back to Top

Recent Posts
Contact Us

Send us an email and we'll get back to you as soon as possible. Thanks!