Como arruinarse la reputación en una noche

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Desde el primer día que conocí el grupo con el que iba a viajar por 75 días desde Kenya a África del Sur en noviembre 2012, sentí que me hice una buena reputación de naturalista. Mi guía Ishi estaba haciendo el trabajo por primera vez. Había hecho una buena parte del recorrido como aprendiz, y esta era su primera experiencia de guía oficial.

Esta chica irlandesa de menos de 30 años lamentablemente no tenia ningún interesa por la fauna, hasta le tenia miedo a las aves! Cuando hizo la presentación del camión en el que íbamos a viajas y las reglas de base, aclaró que todas las preguntas sobre vida silvestre fueran dirigidas a mi. Yo encantada. Y así fue por todo el viaje…Pase las próximas siete semanas respondiendo preguntas, identificando aves, sacando serpientes de las carpas, rescatando insectos y más.

Mis amigos me hacían muchas bromas, por ejemplo, me preguntaban siempre que ave era una que veíamos muy seguido, una gran cigüeña carroñera, el Marabú. Yo respondía, hasta que me di cuenta que todos sabían muy bien que era…solo seguían preguntándome cada vez, hasta que me diera cuenta que era una broma entre ellos!

En los safaris me sentaba al lado de los guías, para poder hacerles preguntas e indicarles las pequeñas aves que íbamos viendo y que me ayudaran a identificarlas. A mis compañeros solo les interesaban los grandes animales más conocidos, pero me tenían paciencia y no se quejaban mucho de las miles de paradas por cada pajarito y planta que yo quería ver.

Compartía la carpa con una chica australiana, Kaz, de la que me hice muy amiga. El único problema es que ella tenía pesadillas algunas noches y hablaba o gritaba dormida. Esto me asustaba tanto que en un momento tuve que cambiar de compañera de carpa. Gritó tan fuerte que pensé que alguien la estaba atacando y sentí que casi me daba un paro cardiaco! Seguimos siendo amigas, por supuesto, pero cama afuera!

Una noche estábamos acampando a las orillas del Lago Naivasha, en Kenya. Había muchos hipopótamos cerca, pero comos son considerados muy peligrosos, había una contención eléctrica entre el lago y el campamento. De noche fuimos a verlos comer en la orilla sin ningún peligro ya que sabían del riesgo de los shocks eléctricos.

Nos fuimos a dormir muy tranquilas. Pasada la medianoche sentimos algo que rozaba la carpa y nos despertamos. Quedamos escuchando un rato y nos volvimos a dormir. Al rato sentimos un gran animal que pasaba frotando la carpa, pasos y ruidos! Mi amiga y yo gritamos asustadas…ella hasta gritó pidiendo ayuda.

Abrimos la puerta de la carpa para ver que pasaba. El chofer, Dave, que dormía en la cabina del camión vino corriendo y no vimos nada. Nos quedamos un rato hablando tratando de ver que animal era. Escuchamos perros ladrando en la distancia…el animal tal vez se había desplazado en esa dirección.

Dave  se volvió a dormir y nosotras nos quedamos hablando con los otros chicos del grupo que volvían del bar. Yo trataba de explicarles lo que había pasado, diciendo que era un gran animal, y que si hubiéramos estado en Norteamérica, diría que era un oso el que se nos acercó. Hasta ellos decían tener miedo y nos acompañamos mutuamente al baño y a las carpas. Ya nos instalamos y pasó la noche.

Yo reflexioné bastante sobre que animal podía ser, revisando mentalmente la guía de mamíferos, pensando en la zona en que estábamos, en el tamaño y comportamiento del animal… A la mañana siguiente vi cerdos domésticos paseándose y llegue a la conclusión que ese era el animal misterio. Dave opinaba que era una broma de los compañeros. Yo  y Kaz decíamos que no, que conocíamos los animales y que definitivamente era uno. Kaz es voluntaria en rescates de canguros y demás fauna australiana y le interesaba mucho aprender sobre la fauna africana.

Seguimos viaje, todos nos preguntaban sobre nuestra aventura nocturna.

Al día siguiente en plena ruta, uno de los chicos que del grupito que volvía del bar esa noche me llamo a través del otro extremo del camión. Como los asientos estaban todos mirando hacia adentro del camión, todos nos veíamos todo el tiempo.  A veces podíamos hacer juegos de preguntas y cambiar de lugar. A veces poníamos música y hasta bailábamos, o a veces íbamos todos mirando por la ventana. Como viajamos más de 15.000 kilómetros en este camión, era como nuestra casa.

Este chico me dijo: “Helena, a que te hace acordar este ruido?”  y empezó a imitar el ruido del animal que nos había supuestamente atacado! Mi cerebro tomó unos minutos para entender lo que estaba pasando y en ese momento los otros chicos del grupito empezaron a matarse de risa!

Habían planeado toda una broma mientras volvían del bar y nosotras dos caímos totalmente! Dave tenía razón finalmente…y nos lo recriminó varias veces por el resto del viaje. Hasta se habían escondido en el baño para reírse mientras nosotras conversábamos con Dave. Nuestra guía Ishi sabia todo, ya que los chicos le habían contado a la mañana, por miedo que se fuera a quejar a los dueños del camping por las condiciones peligrosas del lugar.

Kaz y yo no lo podíamos creer y juramos venganza (que nunca cumplimos). Allí fue mi reputación…desde ese día en adelante me recriminaban haber sido tan inocente, haber dicho que conocía los animales, y haber dicho que parecía un oso! El chofer ya no me creía si le decía que había visto un animal en especial, a menos que le mostrara la foto…y hasta una vez alguien había dejado en mi carpa un libro abierto en la pagina de que hacer si éramos atacados por un oso!

Nos reímos todos tanto de esa anécdota! Y para mi fue la única vez que realmente me asuste por un animal en África, solo que no era uno…

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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