El Parque Antílope

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Llegamos el 3 de enero del 2013 al Parque Antílope en Gweru, Zimbabwe, con mi grupo de excursión Oasis en el gran camión amarillo del que ya les he hablado.

Nos recibieron todas las cocineras y empleadas cantando y bailando danzas africanas, así como estaban, con sus delantales y el pelo envuelto. Parecían sinceramente alegres de ver un gran grupo llegar a su Parque. Zimbabwe fue un país muy turístico, pero en los últimos años a causa de problemas políticos y económicos, los visitantes se hacen raros.

Nuestra guía nos había hablado mucho de este parque. Es uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede caminar con leones, ver como se alimentan, ver como cazan de noche, jugar con los cachorros, montar elefantes, caballos, todo en el mismo lugar!

También cuentan con un gran terreno de camping, cabañas de lujo, un río, piscinas, restaurantes…es considerado el mejor campamento de safaris del país.

Tienen un programa de conservación de leones reconocido mundialmente, aunque bastante controvertido. Es un programa en etapas, reproducen los leones, les retiran los cachorros a las dos semanas, luego los acostumbran a la presencia humana, se los alimenta a la mano y se los tiene en un recinto especial.

Cuando tienen unos meses ya participan en las caminatas con los turistas, en donde se puede sacar fotos, tocarlos y más. Parecen adultos, pero en realidad no tienen más de seis o siete meses. Cuando crecen y ya seria peligroso van a las grandes jaulas en donde se los alimenta con carne de caballo o de res y la gente también puede ver este proceso de cerca o van a otra parte de la reserva donde de noche se les lleva antílopes vivos y la gente va en safaris para ver como cazan.

La idea es que algunos de estos leones o sus descendientes van a poblar otras reservas en donde ya no hay leones. Todavía no han llegado a esta etapa pero esos son los planes. Hasta quieren repoblar de leones países en los que ya están extinguidos, todo esto hace parte del programa ALERT.

Las críticas vienen por el hecho que todas las actividades son bastante caras, y muchos de los leones terminan su vida en los jaulones. Las reintroducciones todavía no se han hecho ya que es un proceso muy complicado. Queda el aspecto educativo, que en muchos lugares es una buena excusa para mantener animales en cautiverio.

Más allá de las críticas, el lugar era encantador, los guías muy amables, los animales tranquilos y bien cuidados y para nosotros estar en un camping con baños funcionales y con tantas comodidades era un gran lujo!

La primera tarde tuvimos una conferencia sobre la conservación de los leones y la explicación de las actividades que podíamos hacer que eran muchas!

Empecé mis actividades el segundo día con una visita guiada a los jaulones de reproducción. Luego fui a ver la sala de serpientes en donde tenían mambas, cobras y algunas especies más en terrarios.

A la tarde participé en las actividades más famosas que le han dado al Parque su slogan: “Dónde más en el mundo?” queriendo decir que es el único lugar en donde se puede tener ese contacto directo con los leones. Es bastante cierto, solo que el mismo grupo tiene algunos otros parques similares en otras zonas del país.

Vimos como le daban carne a los machos adultos y como se abalanzaban para comerla. Todo esto separados solo por un alambrado, si hubiéramos querido, los hubiéramos podido tocar, por supuesto que no ara una muy buena idea…

Luego fuimos en pequeños grupos acompañados por los guías a caminar con dos leonas juveniles. Nos dieron bastiones de madera para que pusiéramos un límite a las leonas si se ponían molestas. No hicieron falta, ellas se portaron muy bien.

Caminamos en un sendero del parque, un pastizal con arbustos. Paramos varias veces para sacar fotos, y cuando ellas decidían descansar.

Al día siguiente estuvimos con los elefantes africanos, viendo todo lo que sabían hacer con sus cuidadores. Luego fuimos a andar hacer un safari a caballo, viendo jirafas, y antílopes  de muy cerca, ya que no se asustaban al vernos montados.

Al final del paseo, con otra amiga amante de los animales, nos quedamos en las caballerizas, hablando con los cuidadores. Nos invitaron a ver un partido de polo cross en otro campo. Ya allí, nos invitaron a participar, pero no nos animamos…parecía tan difícil ir tan rápido, por tan corta distancia y cambiando de dirección! Solo nos quedamos montando en los límites de la cancha.

El cuarto día fuimos a ver los cachorros de león, jugamos con ellos y sacamos muchas fotos también. De allí hicimos un safari montados en elefante. Era su cuidador, yo y mi amiga. La misma con la que pasamos tiempo en las caballerizas. Hicimos el camino y a la hora de volver nuestra elefanta no quería parar en la pasarela para que pudiéramos bajar.

Estuvimos un buen rato tratando de convencerla, los cuidadores se gritaban en su idioma y nos decían que tal vez tuviéramos que saltar de su lomo. Como era bastante alto, no sabíamos que hacer, la elefanta estaba obviamente enojada aunque ignorábamos la razón, no había pasado nada. Finalmente y luego de dar varias vueltas aceptó dejarnos bajar en la pasarela. Nos templaban un poco  las piernas del stress!

Esa tarde vino un dentista para los caballos, así que nos quedamos allí, viendo los tratamientos que hacia y ayudando a darles de comer.

Luego fuimos a hablar con el fotógrafo naturalista. Tenía un pequeño museo de cráneos y más objetos. Me dijo que el sabia donde ver los gálagos (primates prosimios nocturnos y arborícolas), de hecho que él los veía siempre! Era uno de los animales que yo tanto había buscado y sin éxito todavía. Me prometió que me iba a acompañar a buscarlos a la noche! Yo lo asombré reconociendo casi todos los cráneos, hasta uno de mangosta, un carnívoro en la misma familia que las suricatas.

A la nochecita lo fui a buscar y cumplió con su promesa! Pude ver a mi primer y único gálago, en la cima de un árbol! Volví al bar en donde estaban mis amigos gritando que había logrado verlo! Nadie sabía que era pero compartieron mi felicidad!

Finalmente partimos a la mañana siguiente, con varios cientos de fotos más y preguntándonos sobre la ética de lo que habíamos vivido. Cual es el precio para los animales de estar en contacto con nosotros? Podrán algún día ser realmente liberados en reservas y tener la vida salvaje que merecen? Es este un proyecto auténtico o un muy buen negocio turístico?

A veces quisiera ser menos conciente de todo esto, pensar menos y solamente disfrutar la compañía de estos animales increíbles.

Author: Helena Arroyo

 

Amelie Delobel

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