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Encuentros con primates en Asia

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Una de las primeras revistas de animales que me regaló mi mamá tenía en la tapa unos monos bañándose en aguas termales. Me fascino instantáneamente. Leí el artículo de los macacos japoneses de las nieves, de su estructura social, y la costumbre que tienen de bañarse en aguas calientes en el invierno.

Además de ser hermosos con su pelaje tan denso para protegerse del frío, tenían una actitud casi humana disfrutando y relajándose en su propio spa. Son los primates que viven más al norte, a la excepción de los humanos.

Lo que no me imaginaba es que iba a tener la suerte de verlos.

En el 2009 empecé mi viaje de dos meses por Asia en Japón. Estuve diez días en ese país increíblemente limpio, organizado y con gente tan correcta y amable. Estuve en  Tokio con mi amigo Kei, que conocí unos años antes en Costa Rica. El tenía un departamento en la ciudad y su familia tenia una casa de campo en Nagano, en las montañas.

Era el final del invierno, así que todavía había nieve en esa zona. Fuimos a pasar unos días allí. Yo le comenté que mi más grande sueño en Japón era ver los macacos bañándose. El me dijo que el parque en donde vivían estaba muy cerca de su casa y podíamos ir sin problema! Que sorpresa y que alegría!

Fuimos al parque, grité de emoción al ver el primer macaco de mi vida en libertad, una hembra paseando cerca de la entrada del parque. Unos pasos más y allí estaban, cientos de animales por todos lados. Varios se estaban bañando en los piletones de aguas termales. Solo los grupos dominantes tienen derecho a este placer, no hay lugar para todos.

Los cuidadores de este lugar les dan semillas y vigilan que todo este bien. Salen mojados, pero se deben secar enseguida porque no se los veía con frío. Podíamos acercarnos, tocar el agua, mirarlos a los ojos…No se los podía tocar, y yo que siempre respeto esta regla le toque los dedos a una hembra que estaba en el agua. Ella me miró y me mostró los dientes, pero estaba demasiado relajada para preocuparse demasiado.

Las madres acariciaban a sus bebés, y se limpiaban entre ellas.

Luego seguí viaje, ya en Tailandia vi templos llenos de macacos de cola larga, que robaban comida, lentes, bolsos y más a los turistas. Había que tener reflejos rápidos para impedirles los robos. Y si tenia comida en la mano, más valía dársela a los grandes machos que me agarraban la ropa con cara de decir…esa fruta en mía, si no querés problemas me la das ya! No daban mucha opción.

En otros parques vi los macacos de cola de cerdo y los preciosos gibones alto en los árboles. Lamentablemente también encontré bebés gibones que algunas personas tenían en los mercados para que los turistas se sacaran fotos.

Como ya he dicho antes, nunca hay que pagar por esto. Yo solo trataba de hablar con la gente para conocer su historia y luego los denuncié a un refugio de gibones con la esperanza que pudieran decomisarlos.

Al año siguiente en Bali, visite el Bosque Sagrado de los Monos, en Ubud, al centro del país. Los macacos de cola larga son considerados sagrados y dominan totalmente el lugar. Hacen lo que quieren.

Aquí vi monos abriendo frutos con piedras, otros robando botellas de agua o gaseosas, y cientos de bebés jugando. Uno muy joven que se estaba bañando en una fuente, salió y decidió secarse con el pareo que yo tenia puesto! Con confianza….

Macacos de tres especies, gibones de manos blancas y un langur en una ruta en Malasia…Los encuentros con mis monos siguen. Demás esta decir que podría pasar horas observándolos y jugando con los bebés…a los machos adultos no me les animo!

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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