Hogan

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Yo se que todos los gatos son traviesos y curiosos pero mi gato Hogan podría ganar varios premios…ha hecho de todo en sus 12 años de vida.
Me mudé por primera vez a vivir sola en el año 2001, en el mismo edificio que viví los dos primeros años en Canadá, en el departamento de mi papa.

Es una cooperativa de habitación, así que los vecinos nos ocupamos de la limpieza y la administración. Gracias a esto, el alquiler es más barato que en otros lugares. A la semana de haberme mudado y ya bien instalada, decidí que era tiempo de cumplir uno de mis grandes sueños…tener un gato. Perros no están permitidos por el ruido que hacen, pero gatos si.

Fui a la protectora de animales a adoptar uno, quería un gatito. Mire a varios pero cuando me dijeron que costaba 100 dólares adoptar uno me pareció mucha plata. Yo me acababa de mudar y no tenia trabajo fijo, solo era estudiante, así que contaba con muy poca plata extra. Volviendo vi una nueva animaleria cerca de mi casa, había gatitos a la venta por 30 dólares así que decidí comprar uno allí, venia vacunado y todo!

Agarré uno de una jaulita para mirarlo mejor y lo noté muy inquieto…lo puse de nuevo en la jaula y tomé el otro que había. Un gatito de tres meses, gris y blanco. En cuanto lo tuve en mis brazos empezó a ronronear y se lo veía feliz. Este en mi gato, me dije…y lo va a ser por el resto de su vida. Para mi era una adopción para siempre, lo tomé con mucha responsabilidad.

Hogan llegó a mi departamento y se instalo como si hubiera nacido allí. Le puse Hogan porque es el nombre de mi calle y de mi cooperativa, me pareció lo más apropiado después de muchas reflexiones. Ya sabia usar su caja con arena para sus necesidades, comía solo y me perseguía por todos lados.

A la semana yo me fui de viaje a ver las ballenas en el pueblo de Tadoussac por primera vez. Así que lo dejé con mi papa que lo cuido. Desde el principio se acostumbro a ser independiente, a mis idas y venidas, aunque yo se que prefiere que yo este en la casa, no se queja demasiado si no estoy.

Yo vivo en un segundo piso. Nunca coincidiré dejarlo salir hacia la calle, pero el balcón da hacia una callejuela donde no pasan autos y es mucho mas seguro. Al principio no quería dejarlo salir solo, ya que me parecía muy chiquito y tenia miedo que le pasara algo. Empecé  atándolo con una correa tipo arnés y lo dejaba de a ratitos en el balcón.

Una vez hasta se tiro del balcón y quedo colgando…por suerte lo vi muy rápido y no le paso nada. Siempre decimos con mi papá que es un gato suicida por esta anécdota! Insistió tanto que finalmente lo deje salir, y desde la primera vez, volvía cuando yo lo llamaba. Se ganó mi confianza.
Hogan ha hecho miles de travesuras.

Varias veces empujaba con la patita frascos con esmalte, especias u otras cosas hasta que se caían de la mesada…luego miraba el desastre que había hecho en el piso con cara de total inocencia. Ahora que es un gato maduro de 12 años ya no hace estas cosas…bueno, digamos que no tan seguido.

A las dos semanas de mi mudanza llego mi mamá de visita por primera vez. Adoró a Hogan desde el primer momento y él feliz de tener alguien más a quien seguir pidiendo comida (aunque su plato esta siempre lleno). Tuvimos un momento de estrés cuando quisimos mover una mesa de vidrio que yo le había comprado al vecino que me había dejado el departamento.

Nos dimos cuenta que se iba a caer, ya que las patas estaba agarradas las unas con las otras, al moverlo, todo se deslizaba. Era pesadísima y yo se la hice sostener a mi mamá, mientras yo corría a sacar mi gatito de debajo de la mesa y encerrarlo en el baño…una vez Hogan sano y salvo, la deslizamos tranquilamente hasta que se cayó y se rompió, pero por lo menos nadie salió lastimado.
En dos ocasiones me trajo aves que cazó, una vez un estornino sangrando que murió a los pocos minutos, y otra vez un gorrión que logre rescatar y llevar a mi refugio de aves. Los ponía a los pies de mi cama y los miraba fascinado.

No creo que pensara seriamente en comerlos. También a veces trae pedazos de pollo o salchichas que les roba a los vecinos. Todos lo conocen y él entra por las ventanas y roba lo que los pobres descuidados dejan afuera de la heladera. Yo no lo dejo comer estas cosas, no se de donde vienen, se las tiro, lo que no lo hace muy feliz.
Una noche me asustó tanto…me desperté escuchando ruidos, no sabia que era. Empecé a mirar y me di cuenta que Hogan no estaba por ningún lado… me parecía raro que ladrones hubieran entrado solo a robarse mi gato… Después de mucho buscar escuché un ruido adentro del armario de la cocina, y resulta que allí estaba Hogan, los había abierto, entró y ya no podía salir. Que alivio…no eran ni ladrones ni extraterrestres secuestrando mi gato!
Hogan es el rey de la vecindad. Todos los otros gatos le tienen miedo, él los corre, los araña, los mira con su mirada amenazadora. Cuando se enoja verdaderamente entra como en estadio de trance y se mueve en cámara lenta. En esos momentos no me animaría a tocarlo, creo que no me reconocería.

Hace solo excepciones con los gatitos muy jóvenes, les perdona la vida, a todos los demás, no…que no se atrevan a acercarse. He visto pasar gatos de todo tamaño corriendo y ya se que lo que los esta haciendo salir a esa velocidad en Hogan que siempre los esta persiguiendo.
Cuando tenía unos cinco años decidí castrarlo. Realmente no quería, pero se portaba tan mal, llegaba tan lastimado y hería a los otros gatos de los vecinos. Una de ellas me vino a ver, me presto una jaulita de transporte, me dio el número de teléfono de una clínica veterinaria que operaban gatos que la gente acababa de encontrar en la calle a un precio mucho mas bajo.

Aquí los veterinarios son carísimos. No me quedo otra que llevarlo, además marcaba con su orina las puertas de los balcones de los vecinos. Lo llevé a ese lugar y mentí para que lo aceptaran. Hogan es tan cariñoso conmigo, nunca intentó morderme, ni cuando le corto las uñas, ni las veces que lo bañé, nunca…pero los veterinarios me comentaron que se veía que era un gato callejero por lo mal que se portó…si, la gente desconocida no le gusta, a menos que estén aquí en la casa.

Si están aquí Hogan no duda en pedirles comida, treparse a su falda o dormir encima de la ropa o bolsos que hayan dejado en el sillón…hablando de sillón, ya me lleva arruinando tres con su manía de afilarse las uñas en las patas de los mismos. A pesar que tiene un tapiz especialmente comprado para ese fin.

Desde chiquito es tan inquieto de noche que muchas veces duerme en el baño, en verano le dejo la ventana del baño abierta y puede salir y entrar cuando quiera. Si me olvido de cerrar la puerta seguro me va a despertar a eso de las seis de la mañana para ver si no tengo ganas de darle algo más de comer.

Él ya esta acostumbrado a mis viajes, y a distinta gente que lo cuida, pero una vez me demostró que si se alegra de verme. El estaba sentado en la ventana en el segundo piso que da a la calle y yo bajee del taxi que me traía del aeropuerto. Lo mire por la ventana, le dije Hogan! Y el se levanto y empezó a maullar muy contento, si hubiera sido una persona no hubiera sido más claro que se levantara de la siesta y me dijera: Helena! Llegaste! Que sorpresa!

Luego esta el problema de los pelos en todos lados, pisos, colchas, ropa, muebles….le encanta que lo cepille, así que lo hago seguido para disminuir la cantidad de pelos dando vuelta…

Además siempre tuvo el estomago muy delicado, desde chiquito. Una de las razones es que come muy rápido, así que muy seguido encuentro sus vómitos en el suelo y si la situación se pone muy mal, debo cambiarle de comida. Los veterinarios recomiendan las marcas más caras por supuesto.

Un solo verano tuvo una gran infección de pulgas, y yo siendo tan alérgica a las picaduras me desesperé bastante y lo bañe varias veces con un shampoo especial hasta que se le fueron, por suerte no volvieron.

Una o dos veces se indigestó tanto por comer vaya a saber que porquerías, que pasó varios días sin comer, para mi mas gran preocupación. El dueño de una animaleria me dijo que le diera huevo pasado por agua con una jeringa para que tuviera un poco de proteínas. Al día siguiente me vino a buscar maullando y me llevó a donde estaba su plato y empezó a comer.

Fue como si supiera que yo estaba muy preocupada. Otra vez cuando era chico, tuve la idea de ponerle un collar antipulgas preventivamente. Lo vigilé por varios días para ver si todo estaba bien pero el primer día que tuve que salir, cuando volví encontré huellas de sangre de patitas por toda la casa y Hogan acostado en la cama con muy mala cara.

Había tratado de sacarse el collar, se le había quedado trabado en la boca, que se le lastimó y en la desesperación corrió por toda la casa hasta cansarse. Me dio tanta pena. Por suerte mejoro enseguida a pesar que uno de los efectos de envenenamiento por ese collar es que generan mucha saliva y se decaen. Nunca más se me ocurriría hacer eso!

Hogan ha estado conmigo en tantos momentos buenos y malos, hemos pasado tantas tardes de invierno envueltos en colchas mirando películas (cuando tiene frío se mete debajo de las colchas o al lado de la estufa y se niega a salir), siempre presente. Siempre viene cuando lo llamo por el balcón, si esta muy lejos, yo lo escucho que me responde y al rato ya llega corriendo y sube las escaleras.

Es todo un personaje… Este año lo vi muy flaco, fue un proceso lento de perdida de peso, pero ya me preocupó. Lo lleve a un veterinario y le encontraron hipertiroidismo, problemas dentales, un soplo en el corazón. Y si, ya esta envejeciendo. Le dieron pastillas dos veces al día de por vida. Se las doy mezcladas con la comida blanda, a veces me las escupe y se las doy un poco a la fuerza, pero no se ofende.

Le hicieron una limpieza de diente bajo anestesia. Fue muy triste dejarlo por el día, pero por suerte todo salio bien. Yo no acepte que le arrancaran los dientes que están muy mal. Quiero esperar, yo lo veo que come bien y no creo que este sufriendo dolor.

Ya ganó mucho peso, sigue atrás mio todo el tiempo, pidiendo comida con sus largos maullidos o buscando cariños o queriendo tomar agua solamente del pico del baño…malcriado como siempre. Imposible lavar los platos o cortar verduras en la mesada sin su carita al lado mio…Así es Hogan, nunca me aburro con él, siempre me acompaña y me da todo su amor…sobre todo cuando tiene hambre!

Ah, y me olvide de contarles que aquí venden unas hierbas que se llaman catnip o hierba para gatos, es de la familia de las mentas y a los gatos les encanta! La huelen, la comen, se revuelcan encima… y les hace un efecto como si estuvieran drogados, empiezan a cazarse la cola, a restregarse en el suelo, a maullar extrañamente.

Les dura menos de una hora, pero el solo olor los vuelve locos. Es muy divertido verlos. Una vez Hogan abrió el armario donde yo guardaba el catnip, lo sacó y lo desparramó por toda la casa. Es el equivalente a un adolescente tomándose todo los licores de los padres y armando una fiesta improvisada! Desde esa vez, guardo las hierbas bien alto en la cocina.

Author: Helena Arroyo

Amelie Delobel

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