Las Islas Encantadas

Home / Humans / Las Islas Encantadas
Pienso que es el sueño de todo naturalista visitar ciertos lugares del mundo. Lugares con una gran biodiversidad, países como Ecuador, Costa Rica, Brasil, o lugares con una fauna y flora únicos.

De estos lugares uno de los primeros que se puede imaginar son las islas Galápagos, a 1000 Km. del continente. El aislamiento de estas islas volcánicas da como resultado una fauna única. Solo ciertos reptiles han sido capaces de soportar el largo viaje en balsas naturales desde la tierra y sin morir de deshidratación.
Las aves, murciélagos y mamíferos marinos llegaron ya sea por aire o por mar. Esta era su fauna original, salvo que ahora hay varias otras especies introducidas por los primeros europeos que visitaron las islas y que han puesto en peligro la fauna local. Por supuesto que las grandes cacerías de tortugas gigantes en la época de los balleneros no han ayudado a la conservación de las especies.

Uno de los grandes desafíos de las islas es erradicar las ratas, cabras, gatos, perros, burros, y demás animales que ya sea comen los huevos de las iguanas y tortugas o que se atacan a la vegetación entrando en directa competición con la fauna local. Por suerte hay varios proyectos que están dando buenos resultados y algunas islas han sido declaradas libres de ratas. Historia a seguir…

En el 2007 y luego de un año de trabajo ininterrumpido como guía ambiental en la Tohu, fui a Ecuador. Empecé el viaje visitando a mi amiga Katty, directora del Vivarium de Quito, bióloga y ex compañera de mi curso de manejo de fauna en Cuba. Pasé los primeros días en el país con ella, conociendo sus reptiles y anfibios, además de Quito y los alrededores. Mi preferida en su exposición era una joven tortuga marina que tenían en un acuario, de solamente unos meses, a la que cuidaban con esmero.

Visitamos la ciudad de la mitad del mundo, con su monumento que indica la línea del ecuador, parques nacionales, zoológicos, y mucho más

Fui con uno de los empleados del Vivarium que también era guía de montaña al volcán activo más alto del mundo, el Cotopaxi. Empecé a subir muy rápido, desde mucha altitud y prácticamente perdí el conocimiento por unos segundos, hasta que me dieron un caramelo, me recuperé y seguimos subiendo hasta el refugio en la montaña, a unos 4500 msnm.

Una distancia de unos 600 metros nos llevo horas, tan difícil era para mi caminar en subida en esas condiciones. La bajada al día siguiente llevo solo unos minutos!

Pero lo más esperado era la visita a las islas encantadas, las Galápagos, el gran sueño!

Salimos con Katty en una excursión que compramos desde Quito, era más barato y fácil de esta forma. El avión salio con retraso y nosotras estábamos muy impacientes, sobre todo yo! Finalmente llegamos al calor árido de las islas, al aeropuerto de Baltra. De allí viajamos en autobús a nuestro hotel en la cuidad mas grande de las islas en Santa Cruz.

Nos instalamos y enseguida fuimos a visitar el famoso Centro Charles Darwin, en donde vimos a nuestras primeras tortugas gigantes. Allí crían las tortugas, protegiendo los huevos y bebes recién nacidos de los predadores hasta que son lo suficientemente grandes como para tener mas chancees de sobrevivir.

Luego las liberan en las islas de donde recolectaron los huevos o de donde venían sus padres si fueron puestos en el Centro. Vimos también los adultos, entre ellos el Solitario George, el último de la subespecie de tortugas que venia de las islas Pinta. Me enteré unos años después que había muerto, dejándome la extraña y triste sensación de haber visto la ultima tortuga de estas islas.

Hicimos varias excursiones en las islas, fuimos a ver colonias de aves, a nadar con los lobos marinos, a las playas, a caminar por el túnel de lava mas largo del mundo. Estábamos siempre rodeadas de lava de distintas formas y colores, para no olvidar el origen volcánico de las islas.

Veíamos animales únicos todo el tiempo: los lobos marinos de las Galápagos acostados por la playa y la marina, las iguanas marinas asoleándose, los pinzones de Darwin que nos robaban las migas de la mesa, los pingüinos de Galápagos en las islitas, las lagartijas de lava, los cangrejos rojos y azules…cada paso era una aventura y una esperanza de ver alguna especie nueva para nosotras.

Yo sentía que estaba haciendo dos viajes en uno, ya que la vida subacuatica era increíble y variada también, eran como dos mundos en paralelo a descubrir. Y por supuesto fuimos a ver a las tortugas gigantes en su ambiente natural, las vimos comiendo plantitas y tomando agua de lagunitas.

Nuestro guía era muy bueno, y nos explicaba todo sin olvidar de dar las recomendaciones para cuidar el ambiente: no tocar los animales, no llevar caracoles, caminar descalzos en las playas blancas para no llevar tierra…

Cuando terminaron los cinco días del tour, Katty volvió al continente y yo me fui a pasar otros tres días en la isla más grande: Isabela. De allí hicimos una excursión a caballo bordeando el Volcán Negro, con el cráter mas ancho del mundo.

Había entrado en erupción hacia poco, veíamos lugares donde todavía salía humo. El camino era bastante barroso y los caballos se enterraban en el lodo seguido. No era muy fácil avanzar, pero seguíamos camino!

Los atardeceres en Isabela eran inolvidables: el cielo se ponía rojo y anaranjado mientras el sol se ocultaba en el horizonte. No se porque Darwin dijo de las islas que parecían los jardines del infierno, a mi me fascinaban los paisajes de lava, arena y mar.

Prácticamente llorando me dirigí al aeropuerto para volver a Quito, querría tanto haberme podido quedar unos días mas, compartiendo la vida con esos animales tan tranquilos, sin miedo de la gente, y tan únicos.

Llegue a Quito a tiempo para participar en un evento en el Vivarium, en donde se inauguraban las nuevas ampliaciones ante dignatarios y público en general. Katty me pidió ser la presentadora.

Yo estaba tan cansada del viaje que no lograba decir correctamente Vivarium, sino que me confundía y decía Vivario todo el tiempo, a pesar de eso todo salio bien.

Seguí el viaje por Ecuador, visitando las zonas de selva, Puyo y Tena, pueblos considerados las entradas al Amazonas, las aguas termales de Baños de Santa Maria, y finalmente junto a Katty también, a nuestros otros amigos del curso de Cuba: Zaira y Fausto, que  trabajaban en otra exposición de herpetofauna en Cuenca y a Alex.

Como siempre, muy triste despedirse de los amigos, pero todo buen viaje llega a su fin.

Y de las Galápagos que decir? Realmente merecen su titulo de Islas Encantadas, es un lugar maravilloso, que ojala se conserve al menos tan bien como lo vi yo.

Author: Helena Arroyo

 

 

 

 

Amelie Delobel

Leave a Comment

POST COMMENT Back to Top

Recent Posts
Contact Us

Send us an email and we'll get back to you as soon as possible. Thanks!