Miedos

Accueil / Humains / Miedos
A veces suceden las cosas a las que más miedo le tenemos… Y no me refiero a las cosas graves, como secuestros y más, sino cosas por el estilo que te camine por la cara una cucaracha mientras dormís. Lo bueno es que una vez que pasan y uno se da cuenta que las sobrevivió, ya no dan más miedo!

Lo de la cucaracha me pasó en un hotelito de Fez, en Marruecos. Debo aclarar que estos insectos, y tal vez las grandes ratas de alcantarilla, son los únicos integrantes del reino animal que no me gusta tener muy cerca. No se porqué me desagradan, tal vez el color, la velocidad con que se mueven, los ambientes por los que andan….

Aquella noche estaba durmiendo sola en un cuartito pequeño con las luces apagadas y sentí patitas en mi cara, me sacudí entre sueños, me levanté rápido para ver que era y allí estaba, en la almohada…y era extra grande. Me quede un rato mirándola, paralizada y después me dije a mi misma…te pasó…pero sobreviviste. La espanté, se fue por las paredes y me volví a acostar con las luces prendidas. A la mañana siguiente me fui a otro lado.

Ha habido otras veces que tuve miedo en los viajes, pero todas las historias terminaron bien. Yo soy más bien de un estilo relajado. A veces hacíamos dedo de noche por el norte de la Argentina y yo era la que se dormía sobre las mochilas, mientras mis amigas se estresaban por la gente que pasaba, la policía que nos preguntaba que hacíamos y la larga espera. Yo dormía.

A ver…en orden cronológico las cuatro veces que más miedo tuve:

1994: Una vez estábamos con tres amigas en el Parque Nacional Iguazú. Hacíamos camping a las orillas del río y nos bañábamos y tomábamos el agua de allí. Una tarde nos metimos al agua y nos alejamos de la orilla. Lo que no nos dimos cuenta fue que había represas que habían sido abiertas río arriba y la corriente venia muy fuerte.

Nos costó mucho salir. Nos fuimos agarrando de plantas acuáticas y ayudándonos hasta que lo logramos. El problema era que si el río nos llevaba mucho más allá, caíamos por las cataratas del Iguazú!

2003: En Costa Rica, en el parque Santa Rosa de Guanacaste, me dio mucho miedo bajar un acantilado de unos 30 metros agarrada de una cuerda y apoyando mis sandalias en piedras que se iban cayendo. Por suerte un chico con mucha experiencia me iba diciendo que hacer, en un descenso que me pareció eterno. Tensioné tanto las piernas que me dolieron los músculos por días!

2004: Volviendo de Venecia hacia Cassano de Adda, cerca de Milán, donde vivía mi prima, me confundí con los horarios de los trenes y terminé esperando horas y llegando en medio de la noche a la estación de trenes desierta. En medio de las vías había un chico parado sin moverse…parecía un fantasma. Le tuve que pasar al lado y siguió sin moverse…Nunca caminé mas rápido!

2011: En África del Sur pasee seis semanas viajando sola, me fue muy bien y toda la gente me ayudó mucho, pero los dueños de los alberges donde me quedaba me asustaban diciendo que era todo muy peligroso. Yo trataba de evitar salir sola de noche y tenía el más cuidado posible.

Casi al final del viaje y ya volviendo a mi última ciudad Johannesburgo, pasé bastante miedo. Mucha gente me había dicho que no llegara de noche a esta gran ciudad, y que era una de las más peligrosas del mundo. Esa mañana

esperé 6 horas a que se llenara de gente el minibús que nos iba a llevar, este es el método que usan, nada de preventas o reservaciones! El viaje era largo, yo estaba casi con la frontera con Mozambique. Este retardo ocasionó que llegara a las 23h a la estación de minibuses.

Me pareció lleno de gente, de basura, desorganizado, y sin iluminación. Abrí la puerta del minibús y se me acercaron varios hombres ofreciéndome transporte. Yo cerré la puerta, y le dije al chofer que me ayudara a encontrar un taxi seguro para que me llevara a mi hostal.

Él me preguntó si yo tenia miedo…por una de las pocas veces en mi vida, respondí que si. El taxista que me llevo fue muy amable y llegué sin problemas, y muy contenta de seguir sana y salva.

Con respecto a accidentes, la única vez que me atropelló un auto fue a dos cuadras de mi casa, era invierno y no lo vi doblar. Alcancé a saltar hacia la vereda pero me golpeó en las rodillas que me dolieron por semanas.

Así que es cierto que cosas difíciles nos pueden pasar en cualquier lado, lo importante es no dejar que los miedos nos paralicen, estar atentos a lo que nos rodea y hablar con la gente del lugar para que nos aconsejen.

Ha habido muchas otras veces que me perdí, me lastimé, me corrieron monos enojados, o discutí con gente, pero nunca pasó nada grave…todo tenia solución. Pero estas veces son las que recuerdo fuertemente haber sentido que mi seguridad estaba en peligro. Considerando que he viajado por 20 años, no esta tan mal, no?

Autor: Helena Aroyo

Amelie Delobel

Laisser un commentaire

ENVOYER MON COMMENTAIRE Monter

Recent Posts
Contact Us

Send us an email and we'll get back to you as soon as possible. Thanks!