Anécdotas acuáticas (parte 4 de 5)

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En el 2009 estuve en Asia por primera vez. Exploré la zona del sur de Tailandia y la fauna, vi una serpiente marina, otras especies de peces e invertebrados diferentes de los americanos.

En el norte del país, en Pai contacté una mujer que mi amiga Diana había conocido y que tenía una elefanta. La trataba muy bien, y una vez por día hacia un tour por el bosque que terminaba en el río. Hice este tour con la mamá de Diana, Ana y terminamos bañándonos en el río.

La elefanta adoraba el agua y se tiraba en todas las direcciones. Su cuidador (un se llama Mahut), le daba órdenes en tailandés que nosotras no entendíamos y ella nos tiraba agua y arena con la trompa, nos hacía caer y más. Nosotras no entendíamos así que todo nos llegaba de sorpresa.

Aproveché para tocarla y acariciarla, me parece que no le gustó cuando le toque las uñas bajo el agua, ya que sentí que intentó patearme! Por suerte estábamos bajo el agua…

Es una sensación rara caer de un elefante al río, parece un deporte un poco peligroso, ya que podría caer arriba nuestro, pero no, todo salió muy bien, salvo por haber tenido que pasar días sacándome arena del pelo!

En el 2010 volví a Asia y también visité Australia. En Bali nadé en medio de un gran cardumen de peces Jacks. La primera  vez que los vi justo al lado mío grite bajo el agua, eran tanto y tan grandes, y ya más tarde entré en el cardumen y los veía nadar en círculos alrededor mío.

En otra salida a hacer snorkel me alejé del grupo y quede sola. Sentí un cambio en el comportamiento de los peces que estaba observando. Miré hacia el frente y vi dos grandes tiburones de arrecifes… muy grandes.

No me asusté, ya que ellos me miraban con curiosidad, y yo sabía que esa especie no ataca a las personas, pero decidí acercarme tranquilamente al barco que estaba bastante lejos. En ese viaje también vi estaciones de limpieza de peces.

Esto consiste en ciertas especies de peces pequeños que limpian las agallas y los dientes de los peces más grandes, ellos lo saben y nunca comerían a estos pececitos, aunque los tienen dentro de la boca…los dentistas no se comen, esa es la regla!

En la costa había peces que me seguían y me di cuenta que era porque al levantar rocas mientras caminaba aparecían pequeños camarones que podían comer, así que me puse a levantar piedras para su más grande placer…aunque esto no haya hecho muy feliz a los camarones…no se puede conformar a todo el mundo, no?

Aquatic StoriesAutor: Helena Aroyo

 

Amelie Delobel

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